Fases de la enfermedad
December 14, 2015
Éxtasis
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Alcohol

El alcohol etílico es una de las cinco clases de alcohol que se usan en nuestra vida moderna, en productos como pinturas, barnices, etc. El único alcohol que puede producirse para uso humano es el etílico, que actúa codo un depresor del sistema nervioso central, y afecta en particular a las sustancias químicas neurotransmisoras metencefalina y serotonina, y al ácido MACI. Es un líquido muy soluble que tiene un punto de ebullición de 78’C. Su fórmula química es: CH3.CH3 0H.

El alcohol etílico se considera el “alcohol de granos”, porque se produce comercialmente por la fermentación de granos, frutas y vegetales. Es incoloro, y sin ningún valor nutritivo a pesar de que proviene de frutas, y que produce calorías. Las calorías son “vacías” en cuanto a nutrición, y aún más, el alcohol destruye el valor nutritivo y vitamínico de las comidas cuando las combinamos con él.

EFECTOS FÍSICOS: IRRITANTE/TERATÓGENO:

Es un irritante de los tejidos del cuerpo, y es un teratógeno en cuanto a tejidos fetales en el útero. El alcohol es autor del síndrome del feto afectado por esta sustancia. Éste ha producido muchos niños retardados mentales, con lesiones cerebrales, hiperactivos y con otros defectos irreparables del sistema nervioso central.

En el adulto, el alcohol también irrita tejidos y destruye neuronas del cerebro. El Cirujano General de los Estados Unidos declaró que la mitad o más, de las camas de los hospitales están llenas de personas que tienen daños en su organismo debido al excesivo consumo de alcohol. De todas las drogas, el alcohol es el que más daño causa al organismo.

Afecta la membrana de cada célula en el cuerpo, cambiando la forma en que Èste responde a todos los factores en su ambiente. Provoca que se endurezca la membrana celular, lo cual dificulta el flujo de otras sustancias químicas de una neurona a otra.

LOS EFECTOS ADICTIVOS:

Los efectos físicos y mentales han sido detallados ya, pero es bueno repetir que quien toma alcohol, puede desarrollar la dependencia física, la tolerancia, lagunas mentales y el síndrome de abstinencia cuando deja de usarlo abruptamente. El alcohol como droga, produce dependencia cruzada, y tolerancia cruzada con muchas otras drogas. Puede desencadenar la enfermedad de la adicción, y su síndrome de abstinencia es más peligroso aún que el de la heroína.

LA LEY DE AINSTIE:

Se puede definir a una persona que está comenzando a desarrollar un problema con la bebida, por la cantidad de alcohol que bebe. El doctor Ainstie, investigador del siglo XVIII, dijo que la persona que tomaba cinco o más cervezas, o vasos de vino o licor destilado en un fiesta, se consideraba no como bebedor social, sino como un bebedor excesivo. Quien tomaba esta cantidad tres o más veces por semana,. si nació con la predisposición genética, tomaba suficiente cantidad para desarrollar la enfermedad de la adicción, además de hacerle daño a los tejidos del cuerpo.

Los estudios de Dr. Ainstie fueron repetidos otra vez en 1960, porque se pensaba que la cantidad que Èl había indicado era muy poca para provocar da‚os serios, y mucho menos llevar al consumidor a ser adicto. Sin embargo, el estudio moderno llegó a la misma conclusión, con la excepción de que en vez de decir que el da‚o se hacía con 3 onzas de alcohol a la vez añadieron un medio punto. Hoy se define como bebedor excesivo, el que toma 3,5 onzas de alcohol o más, cuando bebe. Si lo hace 3 ó más veces por semana, es suficiente para hacerse alcohólico si se tiene la predisposición. Es claro que hay muchas personas que usan el alcohol en cantidades mayores de lo que la salud permite.

La lista de los desórdenes físicos que produce el alcohol es muy grande. Mencionamos aquí nada más, que irrita los intestinos, el estómago, el páncreas, etc. y es responsable de muchos de los casos de cáncer y de problemas del corazón.

Tóxico quiere decir veneno. La embriaguez es un estado de envenenamiento… Una persona que está borracha, está intoxicada. ¡Cuánto dinero gasta el hombre moderno para envenenarse! El cuerpo reacciona al alcohol como si fuera un veneno, y trata de eliminarlo lo más pronto posible, pero el hígado no puede acelerar el proceso del metabolismo. Así vemos que el borracho presenta un estado tóxico serio; que está muy enfermo y hasta en peligro de perder la vida. Normalmente los vómitos son la reacción de defensa que tiene el organismo y que salva al paciente. Pero quien no tiene un buen funcionamiento de los centros cerebrales que controlan el vómito, y sigue tomando, puede envenenarse al punto de morir.

LAS MEZCLAS DE ALCOHOL CON OTRAS DROGAS:

El alcohol es muy peligroso cuando se combina con la marihuana. Es fácil provocar una sobredosis sin darse cuenta, puesto que la marihuana adormece el centro del vómito en el cerebro. Este es el responsable de enfermar a la persona embriagada, y así le avisa que ha tomado demasiado.

El alcohol mezclado con otros depresivos es muy peligroso, pues la reacción química que se produce, multiplica los efectos tanto de la bebida como de la otra sustancia depresiva, y puede causar la muerte de esa persona.

Siempre recuerden la fórmula: 1 + 1 = 4, para calcular la potenciación de las drogas cuando se combinan.

En estudios salidos a la luz en diciembre de 1990, identificaron una sustancia química en el cerebro, que se forma cuando el alcohol y la cocaína se mezclan. Esta combinación es fatal, y puede matar a la persona instantáneamente. Además, la combinación de alcohol y cocaína también puede llevar a una sobredosis porque los efectos estimulantes de la cocaína no permiten que el consumidor de alcohol se d cuenta que ya ha bebido más de la cantidad que puede matarlo. Cuando el efecto de la cocaína pasa, la persona entra en coma y muere.

NOTA PARA ADOLESCENTES:

Los adolescentes que se embriagan, corren un peligro especial de caer en estado de coma después de tomar fuertemente. Se sugiere que nunca permitan que un adolescente embriagado se quede dormido. Debe procurar mantenerlo despierto hasta que los efectos del alcohol hayan desaparecido totalmente.

Lo ideal es que ningún adolescente beba alcohol, sobre todo por el efecto de Èste sobre un organismo todavía no desarrollado del todo. En especial, hay preocupación por el efecto que tiene a largo plazo sobre el cerebro, puesto que se sabe que afecta el centro responsable de las decisiones, el cual aún no se encuentra perfectamente desarrollado en el adolescente. Ya sabemos con seguridad que el alcohol afecta mucho el desarrollo del cerebro, pues lo atrofia en alcohólicos crónicos; así como también se conoce que su uso o el de cualquier otra droga, evita que la persona madure o evolucione emocionalmente como debe.

ALGUNAS ESTADÍSTICAS SOBRE EL CONSUMO DE ALCOHOL:

Podríamos dedicar todo un libro sólo a describir el da‚o que el alcohol ha causado a la sociedad. Solamente hay que leer los periódicos diariamente, y mirar la televisión para darse cuenta de la gravedad del problema.

El doctor Yesid Ramírez Bastidas, de Colombia, en su libro Los estupefacientes, nos brinda algunas estadísticas de países latinoamericanos, que resultan verdaderamente alarmantes. Sobre la situación en MÈxico, Èl dice lo siguiente:

“El alcoholismo y el uso del alcohol ocupan el tercer lugar como causa de muerte entre la población adulta, y el segundo en individuos de mediana edad. De diez mujeres, cinco son alcohólicas… situación que llevó al Instituto de Orientación y Defensa de la Mujer a denunciar que los conflictos familiares se originaban en un 48% de los casos debido al alcoholismo, mientras que el 82% de los divorcios y las separaciones se deben a este mismo problema”.

Es obvio, al analizar estas cifras, que MÈxico, tiene serios problemas con el abuso del alcohol. Pero si leemos la peque‚a muestra que se nos brinda a continuación, veremos que no es sólo MÈxico, sino que en todos los países latinoamericanos existen similares estadísticas:

“Venezuela es el mayor importador de bebidas alcohólicas per cápita en el mundo. En 1980, cada venezolano consumió 176 litros de alcohol. Según el Ministerio de Salud, ese año se importaron 26 millones de litros de licor y vinos, y la producción nacional alcanzó los 1.200 millones de litros, para una población de 16 millones de habitantes, la mayoría de la cual está en la adolescencia o son menores aún”, y agrega: “En Uruguay, el Departamento de Salud indicó que los alcohólicos ocupaban en los hospitales generales la tercera parte de las camas, y el 4% en los hospitales psiquiátricos”.

Podríamos seguir dando estadísticas parecidas de todos los países de América. El alcohol nos tiene más presos que las guerras; si bien hay una droga que “sigue siendo el Rey”, como dice la canción, es el alcohol; y quienes beben son sus súbditos, y prefieren en la mayoría de los casos estar con Èl, “el Rey”, que con sus familiares. Está entronizado en todos los bares elegantes de nuestras casas y nuestros clubes, en botellas elegantísimas, que pueden llegar a costar hasta mil dólares. Seguimos “adictos” a Èl como sociedad mundial, a pesar de las consecuencias negativas y adversas que nos da.

Nuestra radio, nuestra televisión, nuestro cine, lo tienen allí, muy presente, exponiÈndolo como la más adorada fuente de felicidad. Adoramos a este líquido de una forma irracional, irresponsable, ilógica, y fuera de control. Y así ha sido desde el tiempo de Noé… ¿Será que nuestra relación con este líquido” tiene alguna influencia especial en nuestro “espíritu” que busca vivir en un más allá, mucho más amplio y pacífico que este mundo? Quién sabe. Vale la pena meditarlo, porque alguna magia tiene esta bebida que arrastra al hombre por caminos que lo llevan a una segura perdición.

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